jueves, 31 de diciembre de 2009

Fusión de horizontes

Variedades No 104, Suplemento de El Peruano (Lima), 12 al 19 de enero de 2009

http://www.elperuano.com.pe/

Presidente del Directorio: María del Pilar Tello Leyva

Semanario del Diario oficial El Peruano, Año 10, 3ª etapa, No 104

20 • VARIEDADES • Lunes 12 de enero de 2009

TINTAFRESCA

ENTRE DOS FUEGOS

Fusión de horizontes

El académico peruano Eugenio Chang-Rodríguez oscila su trayectoria intelectual entre las ciencias sociales y las humanidades. Ha combinado con la misma pasión dos saberes: la literatura y la lingüística.

Escribe: Fermín del Pino (*)

Me gustaría ubicarme para comprender bien el libro Entre dos fuegos: reminiscencias de Las Américas y Asia, de Eugenio Chang-Rodríguez, en las claves del autor y poder tener la seguridad de interpretarle bien. Es la actitud que pediría mi disciplina de origen para enfrentarse a un actor: colocarme en el lugar del mismo, compartiendo su lenguaje, su estado de ánimo, su horizonte, desde el cual se entienden sus textos como respuestas a una determinada interrogante. Si lo logro, habré cumplido la meta imprescindible entre autor y lector, que el filósofo Hans-George Gadamer (1900-2002), discípulo de Martin Heidegger, hubiera llamado "fusión de horizontes".

Yo también, como el autor, me siento una persona plural o –como dice él– "entre dos fuegos". Me muevo, como él, en medio de varias disciplinas. Desde hace tiempo, he venido dedicando gran parte de mi tiempo académico al estudio de problemas referidos al mundo peruano, especialmente al análisis de fuentes claves de la historia andina. El sentido de Entre dos fuegos –que el autor refiere específicamente a sus conflictos políticos y a sus orígenes chinos en un país segmentado por prejuicios racistas– podría referirse igualmente a su dinámica vida académica, de trasiego entre el Perú y Estados Unidos, y dentro de Estados Unidos a su incansable deambular por universidades y campus. También estaba 'entre dos fuegos' cuando conciliaba su inextinguible curiosidad intelectual con su ordenada gestión de oficios diversos (docentes, administrativos, de compromisos políticos o diplomáticos).

Fue admirable cómo interpretó su destino de ministro consejero cultural en la Embajada del Perú en Washington, dirigiendo la acción diplomática al intercambio de profesores, la reclamación de piezas arqueológicas, la multiplicación de exposiciones arqueológicas y artísticas, entre otros, en una vertiginosa y compleja actividad. Por ello mismo, opto por considerar este libro en

su faceta cultural, y especialmente "intercultural". Este sentido doblemente metafórico de "andar entre dos fuegos" lo uso para destacar la posición particular de Eugenio, al ubicarse entre dos mundos previamente ajenos, cuando no enfrentados. Esta faceta "intersticial" y fronteriza es particularmente sensible. Los problemas de identidad se plantean normalmente en el espacio de las fronteras. Pero Eugenio ha arrastrado desde su nacimiento esa condición de alteridad.

Por nacer de ancestros chinos en un país multirracial, donde el otro ha solido ser siempre el indio. Por último, Eugenio eligió nuevamente vivir en un mundo de fronteras, cuando reclamó en diversos congresos lingüísticos dentro del ámbito norteamericano –de los muchos en que ha participado– que el idioma español debía ser estudiado también como lengua nacional, como parte de las lenguas habladas y escritas en Estados Unidos, no solamente en el presente, sino desde sus tempos fundacionales. De ahí que resulta coherente su hispanismo final, a pesar de que aparentemente Eugenio no se reclama hispanista, sino americanista o, en todo caso, humanista. En este sentido, su pertenencia fundacional a la Academia Norteamericana de la Lengua Española en 1974 y su elección para formar parte del Comité Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española hasta hoy confirman que se trata de un trujillano universal, de un emigrante que recuerda sus orígenes y que no renuncia a ninguna de sus herencias culturales. Porque reclama desde hace una generación que Estados Unidos –el tercer país hispanohablante– tome el español como una de las dos lenguas generales maternas.

(*) Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España

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