sábado, 2 de enero de 2010

Reminiscencias de Europa y África (Lima: FEC, 2009)

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14 de Agosto del 2009

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Eugenio Chang Rodríguez presenta hoy nuevo volumen de Entre dos fuegos

Agregado: 31 de Marzo del 2009

El tercer volumen de esta serie de recuerdos y vivencias

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Eugenio Chang Rodríguez presenta hoy nuevo volumen de Entre dos fuegos

Hace tres años, el destacado lingüista y académico peruano Eugenio Chang-Rodríguez se embarcó en un proyecto de evocaciones personales, vinculadas estrechamente al quehacer intelectual y la vida política, en el que lo subjetivo cedía terreno frente a las descripciones académicas y a una historia ideológica determinada.

Este proyecto apareció inicialmente con el nombre de Entre dos fuegos. Reminiscencias de las Américas y Asia; y luego, al año siguiente, Una vida agónica. Víctor Raúl Haya de la Torre.

El tercer volumen de esta serie de recuerdos y vivencias se denomina Entre dos fuegos. Reminiscencias de Europa y África (Fondo Editorial del Congreso, 2009), que se presenta hoy en el hemiciclo Porras Barrenechea del Parlamento.

Al respecto, Eugenio Chang-Rodríguez señala los objetivos de estas peculiares “memorias”. “Al escribir Entre dos fuegos, he recurrido a una serie de técnicas para revivir el pasado. En vez de inventariarlo sincrónicamente, evoco diacrónicamente centros educativos, organizaciones, instituciones, eventos y personajes que me han influido”, asegura.

De estas vivencias, Chang-Rodríguez ha seleccionado impresiones con densidad expresiva sustancial. “El género confesional (autobiografías, diarios, memorias) suele contener historia y fantasía, porque abarca crónicas personales donde descuella la verdad condimentada con ficción. Este libro no pertenece a ese género: lo suscita el deseo de revivir parte de lo almacenado en la mente.”

Encuentro entre mundos
La primera parte de este nuevo volumen de Entre dos fuegos alude a los contactos de Chang-Rodríguez con las descollantes figuras europeas del Círculo Lingüístico de Nueva York y la Asociación Internacional de Lingüístíca: Claude Lévi-Strauss, Roman Jakobson y Ernst Cassirer, ni más ni menos.

“Desde entonces concurro a sus sesiones y charlas mensuales y convenciones anuales en diferentes capacidades, desde miembro hasta presidente de la organización por una década y codirector de su revista WORD, desde 1984.”

Recuerdos y proyecciones
Pero también, como el título lo indica, Chang-Rodríguez evoca su paso por distintos países europeos y el norte de África. “Mis recuerdos son puntos de partida para establecer frescos y balances geopolíticos, pulidos con anécdotas. He escrito sobre esos países con ansia de clarificación. Cada vez que retorno a ellos, reencuentro su realidad, revivo su pasado y comprendo mejor el presente.”

Pero también este propósito hace posible plantear preguntas sobre la búsqueda de la peruanidad. “Ello no contradice la indagación por el cosmopolitismo auténtico; más bien, nos aferra a nuestro ser con el fin de emigrar de la soledad para abrazar la fraternidad universal. De resultas, he salido del laberinto parroquial para enorgullecerme de mi mestizaje, y he roto el extrañamiento para ingresar al mundo de realidades, inquietudes y esperanzas.”

Datos
Eugenio Chang-Rodríguez nació en Trujillo. Es miembro de las academias norteamericana, cubana y peruana de la Lengua.

También es catedrático de la City University de Nueva York (CUNY) y doctor Honoris Causa de numerosas universidades en países de América y Europa.

Su trabajo de crítica literaria y lexical se ha concentrado preferentemente en el legado intelectual de Manuel González Prada, César Vallejo, Antenor Orrego, José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre.

Entre dos fuegos se presenta hoy a las 19.00 horas. Comentan Francisco Miró Quesada Cantuarias, Marco Martos y José Antonio Bravo.

“Tengo conciencia de quién soy y dónde estoy, porque aspiro a poseer un sentido de pertenencia a una comunidad solidaria. Mi cultura es sincrética, plural y heterogénea. En los tres tomos de Entre dos fuegos intenté mostrar por qué.”

(Fuente: Andina)


Presentación

Fondo Editorial del Congreso

Entre dos fuegos. Reminiscencias de Europa y África

Eugenio Chang-Rodríguez

En diciembre de 2005 el Fondo Editorial del Congreso publicó Entre dos fuegos. Reminiscencias de las Américas y Asia y luego, en mayo de 2007, Una vida agónica. Víctor Raúl Haya de la Torre, ambos escritos por Eugenio Chang-Rodríguez. Los dos libros formaban parte de un proyecto de evocaciones personales estrechamente vinculadas a la vida académica y la vida política, en el cual la subjetividad cedía primacía a una descripción de los periplos universitarios del autor realizados en las últimas décadas El proyecto se cierra ahora con el tercer volumen Entre dos fuegos. Reminiscencias de Europa y África.

La nueva publicación del FEC es también un libro de investigación e historia cultural, saturadas de facetas estéticas que muestran facetas de la histórica realidad socio-cultural de Europa y África, intercaladas con datos, anécdotas y curiosidades deleitables. Con elegancia expositiva, ofrece amplia universalidad y una profunda liberalidad de criterio posmodernista. En el “Prólogo”, Francisco Miró Quesada, ex Ministro de Educación del Perú, afirma que Eugenio Chang-Rodríguez es “Humanista a carta cabal en el amplio sentido de la palabra: amante de las letras y las artes y con una actitud de respeto y consideración por todos los hombres del mundo.” Para Valentín Paniagua, ex Presidente del Perú, la obra “es un testimonio invalorable para entender el Perú y los avatares de su libertad a lo largo del siglo recientemente fallecido”. En efecto, el libro descubre, tras su riqueza verbal, una sólida arquitectura conceptual y factual.

Como en los dos volúmenes anteriores de la serie, el autor presenta sus experiencias de viaje bajo un esquema de viñetas donde las impresiones privadas se mezclan con la erudición histórica, la curiosidad estadística y las notaciones de bitácora. Los recuerdos son puntos de partida para establecer frescos del pasado y balances geopolíticos, cuando no una forma de pulir un minucioso anecdotario, con agudas percepciones. Así son abordados España, Francia, Italia, la “disciplinada” Alemania, los Países Bajos, Escandinavia, los antiguos dominios austrohúngaros, Rusia de postguerra y África contemporánea.

Al final de este tercer tomo de Entre dos fuegos, el Fondo Editorial del Congreso presenta a modo de apéndice un conjunto de ensayos firmados por estudiosos peruanos y extranjeros interesados en la obra crítica y lingüística de Eugenio Chang-Rodríguez.

Lima, 21 de abril de 2009


Javier Velásquez Quesquén presenta en el Congreso

Entre dos fuegos (Reminiscencias de Europa y África

Nos congregamos esta noche para presentar el último tomo de Entre dos fuegos titulado Reminiscencias de Europa y África. El libro detalla las experiencias de Eugenio Chang-Rodríguez en el Viejo Mundo. Sus recuerdos discurren por los espacios geográficos del Mediterráneo y del Atlántico. Ausculta la historia y la cultura de los países visitados para colegir su significado y dar su testimonio de los acontecimientos ocurridos durante sus muchas estancias en el curso de varias décadas. El conjunto de ensayos de este volumen capta vivencias de una forma ágil, gráfica y crítica. Sus comentarios están sólidamente fundados en el conocimiento de la lingüística, la literatura y la historia que maneja con maestría.

Tiene razón el Padre Jeffrey Klaiber al afirmar que con un estilo ameno y claro, el autor invita al lector a participar en la aventura de su vida y ser testigo de ella, y con arte ha fusionado lo privado con lo público, lo personal con lo histórico en una obra coherente. Sus reminiscencias ofrecen un meticuloso trasfondo de personas, lugares e instituciones encontradas en el curso de una rica y variada trayectoria vital. El autor aprecia y siente la historia de los pueblos, lugares e instituciones y lo demuestra en sus ricas descripciones de los países de Occidente, Centro y Este de Europa, así como del norte de África. Las fronteras del Viejo Continente le invitaron a basar sus opiniones acerca de la convivencia de la Unión Europea a fin de identificar su actual cohesión.

Como Presidente del Congreso, me complace entregar a los académicos y lectores este libro publicado por el Fondo Editorial del Congreso. El mérito de la obra confirma sus otros aportes a la lingüística matemática y la historia de las ideas reseñados al final de este volumen. En nombre del Congreso deseo expresar a Eugenio Chang-Rodríguez nuestra indignación por la manera que el régimen autoritario del general Manuel A. Odría le impidió en 1954 el retorno a su patria de nacimiento para asistir a los funerales de su señor padre Enrique Chang, residente en el Perú después de haber combatido al lado del Dr. Sun Yat Sen, padre de la República China. Nuestro autor aprovechó su exilio en Norteamérica y Europa para obtener su doctorado (Ph.D) en la Universidad de Washington y terminar sus estudios de posgrado en relaciones internacionales transpacíficas de los países hoy comprendidos por la APEC y lingüística computacional. Por sus libros (hasta hoy veinticinco) y labor en numerosas prestigiosas instituciones internacionales ha recibido el reconocimiento más en el exterior que en nuestro Perú. Al recibir un tercer doctorado honoris causa en la Universidad Helénica de Atenas en octubre de 2008 se lo llamó “El José Vasconcelos peruano”, justipreciando así el pensamiento y la obra de nuestro compatriota.

Javier Velásquez Quesquén

Presidente del Congreso

Eugenio Chang-Rodríguez en la tradición de los diarios

Marco Martos

Presidente de la Academia Peruana de la Lengua

Introito

William Somerset Maugham publicó en 1949 quince gruesos volúmenes con una gran cantidad de recuerdos, notas y experiencias bajo el título de Carnet de un escritor, textos de particular interés para los lectores familiarizados con sus novelas y cuentos, pero considerablemente menos atractivos para quienes abren esas páginas para conocer a un autor por primera vez. Pero el secreto encanto de estos apuntes es que el lector ve desfilar una gama de personajes que el autor conoció en sus viajes, toma conocimiento también de numerosos episodios vividos por el propio novelista o que le fueron referidos, para después aparecer en su obra imaginativa transformados en materia literaria. Maugham quería retener y fijar de un modo breve y conciso observaciones y datos que le parecían significativos para su propia filosofía de vida.

Esas páginas empezaron a escribirse en 1892, cuando el autor era estudiante de medicina y son, ciertamente, un batiburrillo, una trastienda donde el lector puede trabucar todo para encontrar algunas gemas, circones o piedras de fantasía. Maugham cuenta cómo dentro de su práctica médica se le fue infiltrado el virus de la literatura como una curiosidad acuciante que lo acicatea y lo lleva a viajar; así traba conocimiento de personajes pintorescos o célebres. En la medida que envejece, Maugham aumenta su ardiente curiosidad por la vida de los hombres y va trazando, finalmente el perfil del propio autor, como le habría gustado a Borges.

Han pasado cerca de sesenta años después de la publicación del Carnet de Somerset Maugham y pocos se aventuran hoy en sus páginas, que tal vez parezcan excesivas para las premuras de los lectores del siglo XXI, pero si imaginásemos, por un momento, que nos topamos con esos volúmenes en una convalecencia o en una prisión, recuperaría su fulgor inicial, el atractivo que tiene todo buen escritor, esa delicia que guarda siempre una obra bien escrita. El escritor católico Charles Du Bois (1882-1939) publicó algunos fragmentos de su Diario correspondiente a los años 1908-1928. Cuando murió, su viuda encontró numerosas páginas que, como en el caso de Somerset Maugham, necesitaron varios volúmenes. Las páginas de Du Bois muestran su cocina literaria, sus planes de trabajo, sus proyectos de libros o artículos, los consejos que se ofrece a sí mismo y las conversaciones con muchos de sus amigos, entre los que estaban Gide, Bergson, Valéry. Percibimos el conocimiento que tuvo de la literatura francesa e inglesa, los matices de sus meditadas opiniones. Pero lo que aleja a estas páginas de lo que podemos llamar un ensayo es que, a contrapartida de un libro limpiamente literario, sentimos la presencia de la vida personal del autor con toda sus asperezas, los trabajos de Hércules que tuvo que pasar Du Bois para sobrevivir día a día, indiferente a las exigencias del público y a las propias premuras de los editores. Du Bois, que aspiraba con certeza al cielo como lo pinta la Biblia, merece salir del infierno al que lo han condenado las modas literarias de hogaño.

En 1939, André Gide (1899-1951) recogió con el título de Journal sus diarios íntimos, que empiezan en 1889. La fama de la que gozó el autor a partir de la obtención del Premio Nobel, ahora perdida casi totalmente, , sin excepción posible, todo lo que escribía. Las páginas juveniles del autor constituyen lo que podríamos llamar una investigación sobre el propio yo. Pero a partir de 1894, las notas se hacen más breves y, justo es decirlo, más interesantes. El diario deja de ser una confesión íntima para transformarse en un conjunto de máximas y reflexiones morales o de opiniones sobre autores que aún hoy día resultan interesantes, como éstas sobre Bourget: “Este arte utilitario no vive más que un momento y apenas cesa de ser útil no despierta más interés que el de una curiosidad histórica. El mismo aspecto serio de su obra hace sonreír, y la ausencia de ironía sobre sí mismo invita bien pronto a la ironía del lector. Nada más caduco que las obras serias. Ni Molière ni Cervantes ni aun Pascal son serios: son graves”.

Uno de los episodios más interesantes de las anotaciones personales de Gide, es el Cahier vert de 1916-17, que testimonia una crisis espiritual que lo llevó a acercarse al catolicismo. Son palabras llenas de angustia, de búsqueda incesante, de apetencia de Dios. En este periodo Gide considera a Cristo como bálsamo del alma atormentada. Sin embargo, esta experiencia es un momento en la vida del autor. Prevaleció en su espíritu inquieto y aventurero el deseo de vincularse a acontecimientos del mundo intelectual y político. Las páginas que público en 1934, absolutamente sinceras, sorprendieron por su adhesión a la Unión Soviética, pero sólo dos años más tarde, en 1936, Gide retornó a su antigua individualidad y a su libertad de espíritu inconforme con cualquier doctrina política. Algo de lo mejor de Gide son las páginas confesionales de Si la semilla no muere.

De índole totalmente diversa son los Diarios de los hermanos Goncourt, Edmond (1822-1896) y Jules (1830-1870). Nueve volúmenes que contienen las anotaciones hechas día a día, de hechos o escenas vistas, o de observaciones propias o de amigos. En estos apuntes aparecen Flaubert, Taine, Gautier, Sainte- Beuve, Matilde Bonaparte. Hay páginas memorables como las anotaciones sobre una fiel doméstica que simultáneamente era una ramera y que llevaba con donosura su doble vida. Los Goncourt se muestran como finos observadores de la realidad, como personas dotadas de una conmiseración profunda por el sufrimiento. Despojados del preciosismo del que hacen gala en sus novelas y en otros escritos, los Goncourt, no solamente expresar con galanura su alma de artistas, sino pintar un fresco de la sociedad francesa del siglo XIX, que mantiene su interés a pesar de paso del tiempo.

Se ha querido en estos párrafos dar alguna noticia, espigar en el mundo de los diarios, como un introito para referirnos a Reminiscencias de Europa y África de Eugenio Chang Rodríguez Pero los diarios son un mundo aparte, casi otra nación, un género que se diferencia mucho de la ficción y del ensayo. Quien se entusiasme tiene mucha tela para cortar: El Diario de María Bashkirseff, esa muchacha rusa amiga de escritores y artistas que vivió en el siglo XIX y que paseó su existencia de niña rica por Baden-Baden, Niza, Roma, Napoles, Florencia, París. Está también el Diario de Johann Gottfried Herder (1744-1803), el famoso Diario de Samuel Pepys (1632-1703), escrito en una taquigrafía especial en que, junto al inglés, se mezclan el español, francés, italiano y latín, documento de extraordinario interés para conocer la vida diaria y la política inglesa del siglo XVII. Y así, hay tantos diarios, como el magnífico de Charles Ferdinand Ramuz, escritor suizo (1878-1947) o el Diario de Stendhal (1783-1842), uno de los mas conocidos y comentados. Dostoievski publicó Diario de un escritor durante los años 1843-76, una colección de artículos sobre todos los problemas cotidianos, en los que el autor expone sus ideas políticas, sociales y religiosas. Lo que le interesa más es la cuestión eslava, tanto que llega a escribir: “Rusia es superior a Europa, y a ella le corresponde la hegemonía de la civilización europea”. Pero aquí se nos convoca para escribir sobre Eugenio Chang, y eso es lo que se hace justamente a partir de esta línea.

Eugenio Chang o la voluntad de escribir

Quienes vivimos en el Perú, tenemos una imagen bastante fragmentaria del quehacer intelectual de Eugenio Chang. En él aparecen con nitidez todas las imágenes del exiliado. Del intelectual exiliado diríamos mejor. Y para ser más preciso, del intelectual exiliado, nacido en el Perú, en el extremo de occidente, como diría el poeta Rodoldo Hinostroza, que tiene en su magín toda la tradición que nos viene de Grecia, se enriquece con el renacimiento y encuentra su originalidad más prístina en la mezcla en partes iguales entre aquello que viene de Homero y lo que nos ofrece como diferente el Inca Garcilaso de la Vega y la tradición china que conoció desde su infancia. Vinculado desde joven al partido aprista, Chang mantiene en su escritura los intereses del Apra auroral: la preocupación por el estudio del anarquismo y la figura paradigmática de González Prada, el interés por Haya de la Torre , Manuel Seoane y Antenor Orrego. En otro terreno, como puede verse por su vasta bibliografía, Eugenio Chang es un lingüista, de los más reputados en ese mundo de especialistas. Pero es sobre todo, alguien que encuentra en la escritura la manera de vivir. Quienes lo conocemos solo imaginamos a Eugenio Chang o escribiendo o conversando.

El libro que tenemos entre manos es de naturaleza extraña. Y todo lo extraño llama la atención. Se dice esto porque es de difícil clasificación, aunque lo más cercano parece ser la tradición de los diarios. Solo que este texto se diferencia bastante de los diarios conocidos, sin ser absolutamente diferente a ellos. Un diario por definición nos ofrece puntos de vista individuales sobre hechos asuntos o temas. Un buen ejemplo entre los peruanos lo son las llamadas Prosas apátridas de Julio Ramón Ribeyro. Editadas cinco veces entre 1975 y 1992, han logrado un lugar de privilegio entre sus páginas preferidas por los lectores y se han convertido en objetos de lujo pues son casi inhallables en las librerías de primera mano. La primera edición tenía una introducción de José Miguel Oviedo y las últimas son precedidas de palabras del mismo Ribeyro que datan de 1992. Esas señas que proporciona el autor son revelaciones escasas de lo que ocurre detrás de las mamparas literarias. Citando a Tagore en la página liminar que precede a todo el libro, Ribeyro escribe: “El botín de los años inútiles, que con tanto celo guardaste, disípalo ahora: te quedará el triunfo desesperado de haber perdido todo”. Luego explica que el sentido de apátrida no es de alguien que sin serlo se considera como tal, sino que se trata de textos que no habían encontrado sitio en sus libros ya publicados y que erraban entre sus papeles sin destino ni función precisos. Se trata, pues, de textos que según su autor, carecen de un territorio literario propio. Al reunirlos en un volumen, el escritor dice haber querido salvarlos de un aislamiento, dotarlos de un espacio común y permitirles existir gracias a la contigüidad y al número. Al tomar esa decisión Ribeyro confiesa haber tenido presente El spleen de París de Charles Baudelaire, no por emulación presuntuosa, sino por el carácter “disparate” del conjunto y por tratarse de un libro que, como dice el poeta, es a la vez cabeza y cola, alternativa y recíprocamente. Y que puede leerse en consecuencia por el comienzo, por el medio o por fin. La confidencia termina aseverando que la mayor parte de los textos ha sido escrita en París y, como en la obra del autor de Las flores del mal, esta ciudad figura nominalmente o como telón de fondo en muchos de estos fragmentos.

De parecida manera a Ribeyro, en este libro de Chang, aparece el material escrito que no tiene sitio en libros orgánicos. El texto, a pesar del orden con que se presenta, tiene una carácter miscelánico y por lo tanto puede leerse empezando por cualquiera de sus apartados. Da noticia de una serie de eventos lingüísticos, por ejemplo, y, en su parte central, ofrece información personal sobre los viajes del autor, junto con su esposa Raquel Chang. La circunstancia de un encuentro literario en alguna ciudad europea o africana es motivo suficiente para estimular de manera insólita a la pluma de Chang. Un ejemplo, de los muchos que el libro ofrece, es un congreso en la ciudad alemana de Eichstätt en 2001. El texto se detiene sobre la historia del pueblo. Nos enteramos de que el nombre tiene un origen cético, y que fueron celtas los que ocuparon el territorio durante el milenio anterior al nacimiento de Cristo. Nos informa Chang que del año 80 al 280 de la era cristina formó parte de una provincia norteña romana y que a partir de 1305 pasó a ser propiedad del arzobispado. Eistätt fue integrado a Baviera a partir de 1802 y ahora, merced al esfuerzo de Karol Kohut, un peruanista alemán de origen checo, es un lugar donde se estudia la cultura de nuestro país. Nos enteramos de estas pinceladas históricas, pero también Chang nos informa de detalles sorprendentes, como el que después de una agotadora sesión académica, los profesores adustos, se transforman en delicados bailarines por dos horas. Ese contraste es el que hace interesante al libro.

Muchas gracias.

WILFREDO CHAU VILLANUEVA, EX MINISTRO DE TRABAJO,

PRESENTA EN EL CONGRESO DEL PERU

REMINISCENCIAS DE EUROPA Y ÁFRICA

POR EUGENIO CHANG-RODIRIGUEZ

El poeta chino cubano José Lezama Lima afirmó que la mejor manera de conocer a un escritor, es analizar su vida, obra y carácter para extraer la esencia de su producción artística. Este mismo procedimiento lo voy a realizar ante ustedes para presentar a nuestro invitado de hoy que nos trae un nuevo libro, Reminiscencias de las Américas y África (Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2009), el último de los suyos, basado en la investigación, la experiencia personal y la intuición, tras décadas de periplos por el Viejo Continente.

Antes de conocer personalmente a Eugenio Chang-Rodríguez y leer sus escritos lo tenía muy presente debido a los constantes encomios que de él nos hacía Víctor Raúl Haya de la Torre a los jóvenes de mi generación, como podrán corroborar el Presidente Alan García, Armando Villanueva, Luis Alvarado Contreras y otros. Desde hace años, Eugenio es conocido gracias a sus muchos méritos como intelectual prestigioso fuera del Perú más que en su patria de nacimiento. Ha recibido merecidos honores por sus aportes a la lingüística matemática, la cultura latinoamericana, la crítica literaria y la diplomacia, Con razón el conocido peruanista Fermín del Pino, del Consejo Superior de Imnvestigaciones Científicas de Madrid ha dicho acerca de Eugenio:

Fue admirable cómo interpretó su destino de Ministro Consejero Cultural en la Embajada del Perú en Washington, dirigiendo la acción diplomática al intercambio de profesores, a la reclamación de piezas arqueológicas, a la multiplicación de exposiciones arqueológicas y artísticas, etc. en una vertiginosa y compleja actividad (entre la valiente política de reclamación internacional y la tranquila cultura de los claustros universitarios). Revista de Crítica Literaria XXXII: 63-64. (2006).

Nuestro autor es especialmente conocido por investigar y difundir el pensamiento peruano en el resto del continente americano, el Lejano Oriente y Europa. Hace pocos meses recibió de la Universidad Helénica de Atenas, el doctorado honoris causa, el tercero que ha obtenido nuestro “José Vasconcelos peruano”. Sus obras han sido traducidas al inglés, chino, coreano, alemán, griego y otras lenguas. Algunos de sus veinticinco libros, particularmente los publicados en Europa, se encuentran entre los de más circulación de varias bibliotecas públicas europeas, conforme registran sus portales cibernéticos. Son muy conocidos sus diccionarios y estudios sobre Manuel González Prada, Haya, Mariátegui, Orrego, Seoane y Vallejo. Una imagen especialmente importante de Eugenio se deriva de dos tesis doctorales para el Ph. D., aprobadas en la Universidad de Stanford. Ambas tesis sobre la estructura léxica del castellano se basan en el Frequency Dictionary of Spanish Words (Serie Estructura de las Lenguas Romances), de Chang-Rodríguez. Utilizando el mismo libro de Eugenio dos catedráticos (Ferdinando Roselli y Alessandro Finzi) financiados por el Consejo Nacional de Investigaciones de Italia, elaboraron el Diccionario de concordancias y frecuencias del léxico poético de César Vallejo.

En esta presentación voy a referirme a las imágenes de su persona que me han llegado a través de una serie de libros suyos, como Latinoamérica, su civilización y su cultura, cuya cuarta edición ha aparecido en Boston en 2008, un libro con excelentes capítulos sobre la unidad del mundo latinoamericano y su fundamento, la geografía y el carácter de los habitantes, las civilizaciones precolombinas y el mundo colonial, sin olvidar tampoco el mundo brasileño. Es, en definitiva, un tratado que combina la historia, la literatura y sus épocas, la etnología, la arquitectura, la música, las artes plásticas. No debe llamar la atención que decenas de miles de sus ejemplares hayan circulado en Estados Unidos, Europa y Asia.

Otra imagen especialmente importante de Eugenio se deriva del libro que se presenta esta noche. Para mí, la obra tiene especial interés porque confirma las observaciones que hice como Ministro de Trabajo. Sus reflexiones sobre la Unión Europea intentan penetrar en el transfondo mismo de Europa y África mediterránea mediante el bagaje adquirido tras largos años de investigación y reflexión. No quisiera terminar sin destacar que el libro tiene el acierto de añadir fotos que sirven para explicar visualmente el contexto histórico. En definitiva, es un libro de notable investigación en su campo y a la vez un testimonio histórico de primera mano, útil para conocer los países visitados por nuestro autor. Es, en parte de memorias, un libro que entra dentro de la escritura autobiográfica, sumamente interesante (y fascinante) por estar sustentado por estudios, jugosos recuerdos y anécdotas. Sus páginas revelan cómo la historia se hace también con intrahistoria, la última de las cuales es a veces más sustancial e importante que la primera. Como en los dos volúmenes anteriores de la serie, Chang-Rodríguez presenta sus experiencias bajo un esquema de viñetas en que las impresiones privadas se mezclan con la erudición histórica y la curiosidad estadística complementadas con un minucioso anecdotario. En sus largos años de viajes, Eugenio conserva la mirada del profesor que inserta sus percepciones en una perspectiva del saber.

Muchas gracias.

EN EL CONGRESO DEL PERU,

EUGENIO CHANG-RODRIGUEZ AGRADECE

LA PRESENTACION DE SU LIBRO

ENTRE DOS FUEGOS. REMINISCENCIAS DE EUROPA Y ÁFRICA


Dr. Javier Velásquez Quesquén, Presidente del Congreso; Dr. Wilfredo Chau Villanueva,Ex Ministro de Trabajo; Dr. Óscar Morales Vega, Director de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Federico Villarreal; Dr. José Antonio Bravo, Premio Nacional de la Novela:

Agradezco sinceramente las generosas y elocuentes frases de quienes me han precedido en el uso de la palabra. Gracias a todos ustedes por su presencia en este acto oficial. En mi intervención, reflexionaré sobre la génesis de Entre dos fuegos. Reminiscencias de Europa y Árica. El libro presenta mis recorridos por el Viejo Continente modernizado, particularmente por el área mediterránea. Los llevé a cabo durante mis actividades académicas hechas antes, durante y después de las que realicé en las Américas y Asia, cubiertas en los dos volúmenes anteriores.

Al escribir Entre dos fuegos, he recurrido a una serie de técnicas para revivir el pasado, con la esperanza de que esta obra pueda reflejar la intrahistoria de la sociedad y contribuir a la historia de las ideas y la vigencia de la integración de los pueblos-continentes. La comprensión de la cohesión de la Unión Europea me ha ayudado a evaluar mejor nuestra era de globalización, caracterizada por la mayor movilidad financiera y cultural conducentes a la homogeneización con su rico bagaje de resultados universales más positivos que negativos.

Además de inventariar el pasado diacrónicamente, evoco en forma sincrónica centros educativos, organizaciones, instituciones, eventos y personajes que me han influido. A veces, ayudado por notas y documentos, he corregido los fallos de la mente para seleccionar aspectos de lo visto, oído y sentido. Este volumen continúa mi testimonio de un peruano, consciente de sus raíces, dispuesto a no ser demasiado personal al contribuir a la memoria colectiva de su generación. Algunas de las imágenes conservadas proyectan visiones del ayer grato e ingrato, rodeadas de ideas y emociones profundas. De estas vivencias, he seleccionado impresiones con densidad expresiva, saturadas de afectividad y matizadas por una gama de acontecimientos y personalidades. He tratado de ceñirme al consejo del escritor anglo-polaco Josef Conrad (18571924), de pasar a la línea siguiente sólo cuando uno está totalmente de acuerdo con lo que acaba de escribir. He adornado el viaje por mi pasado con reflexiones sobre acontecimientos estimulantes. Los periplos a otras latitudes suelen dar una perspectiva cosmopolita del mundo, especialmente de la patria. La nostalgia evoca los murmullos del ayer. Siguiendo a García Márquez en Vivir para contarla (2002), he tratado de vencer la voracidad del olvido que poco a poco carcome sin piedad los recuerdos. Como sugirió Juan Rulfo (1917-86), he hurgado en los sótanos de la memoria, donde el tiempo suele dilatarse. He tratado de dar cohesión a los recuerdos fragmentarios, ordenándolos conforme al curso de las etapas de la vida y los viajes realizados para satisfacer el hambre de información. Mis recuerdos son puntos de partida para establecer frescos del pasado y balances geopolíticos, pulidos con anécdotas.

Varios colegas me alentaron a concluir el proyecto y me ofrecieron su apoyo decidido y entusiasta, particularmente Emilio Lorenzo Criado, Fredrick B. Pike, John A. Mackay, Robert J. Alexander, Frances R. Grant, Roger Baldwin y Arthur Schlessinger, mi colega en la Universidad de la Ciudad de Nueva York y la Asociación Interamericana por la Defensa de la Democracia y de la Libertad.

De mi proyecto de evocaciones personales vinculadas a la vida académica el Fondo Editorial del Congreso publicó a fines de 2005 Entre dos fuegos. Reminiscencias de las Américas y Asia y en mayo de 2007, Una vida agónica. Víctor Raúl Haya de la Torre. Este proyecto de evocaciones se cierra ahora con: Reminiscencias de Europa y África. Este tercer volumen se divide en diez partes. La Parte I: “Vínculos Lingüísticos Transoceánicos” sirve de puente o conexión entre el primer y tercer volumen. Trata de la Asociación Internacional de Lingüística, fundada por exiliados europeos en América en 1943, con el nombre de Círculo Lingüístico de Nueva York. La Parte II: “Europa heterogénea” abordan los capítulos dedicados a Francia, España, Portugal, Gran Bretaña, Italia, Suiza, Alemania, los Países Bajos, Escandinavia, los antiguos dominios austrohúngaros, la República Helénica y la Rusia de la postguerra, lugares que he visitado por varias década. La Parte III: “África, puente cultural” se ocupa de mis reflexiones sobre ese continente, particularmente acerca del Reino de Marruecos y la importancia histórica de su costa norteña. A modo de apéndice el Fondo Editorial del Congreso ha insertado un conjunto de ensayos firmados por estudiosos peruanos y extranjeros interesados en mis contribuciones a la crítica literaria, la lingüística y la historia de las ideas. El volumen termina con una sección de obras citadas y un índice onomástico.

Varias razones me impulsaron a compartir estas vivencias. Exento de arrogancia, confieso haber vivido tratando de cumplir el mandamiento asiático de plantar árboles, cultivar el intelecto y fortalecer el espíritu. En su redacción, tuve en cuenta observaciones hechas por algunos desterrados como Ovidio (43 a.C. 17), Plutarco (c. 46-125), Dante Alighieri (1265-1321) y William James (1842-1910). Ovidiana ha sido mi reacción ante la expatriación. Al añorar al Perú, he reflexionado sobre su historia y destino, aunque a veces, imitando a Plutarco, he mitigado el extrañamiento de la expatriación con una fuerte dosis de cosmopolitismo reparador. Mi sentimiento patriótico me ha hecho recordar a William James, que se acercó a la verdad a través de la relación con su patria.

En varios capítulos he intercalado reflexiones sobre mi identidad cultural en la creencia de que la conciencia de ella emana de las culturas que determinan nuestra manera de ser. La identidad nos ha enseñado a hermanarnos con nuestro medio, a poner orden al caos del universo circundante y, sobre todo, a comprender la multiplicidad de nuestros rostros y desvelos. La búsqueda de la peruanidad no contradice la indagación por el cosmopolitismo auténtico; más bien, nos aferra a nuestro ser en el tiempo y en el espacio, con el fin de emigrar de la soledad para abrazar la fraternidad universal.

Deseo terminar mi intervención recordando a mi buen amigo Emilio Lorenzo Criado que me sugirió en Madrid el tema y la estructura de este libro. Apreciaba y respetaba sus opiniones desde que comencé a leer sus valiosas aportaciones al estudio del castellano, pero sobre todo desde su generoso reconocimiento a mi Frequency Dictionary of Spanish Words, en su discurso de ingreso a la Real Academia Española (Utrum Lingua an Loquentes, Madrid: RAE, 1981, 90, n. 55). Otros colegas de Europa y América también me instaron a emprender esta tarea. Deseo expresar mi agradecimiento a quienes me alentaron a concluir el proyecto y me ofrecieron su apoyo decidido y entusiasta, particularmente a Valentín Paniagua Corazao, Francisco Miró Quesada Cantuarias, Washington Delgado y Jeffrey Klaiber, S. J. Leyeron el manuscrito y sugirieron cambios mi esposa Raquel Chang-Rodríguez, Jorge Cornejo Polar, Miguel Maticorena, Tito Livio Agüero, Juan Mariátegui, Armando Villanueva del Campo, Marco A. Ferrell Ramírez y Guadalupe Fernández Ariza. Fernando Lecaros preparó el Índice Onomástico. Este libro se ha editado gracias a la eficaz cooperación del Fondo Editorial del Congreso de la República, presidido por Martha Hildebrandt, con la asistencia de Rafael Tapia Rojas, su Director Ejecutivo. Diana Pantac y Ángela Kuroiwa se esmeraron en las tareas de diagramación. A ellos y a ustedes, muchas gracias.


Giancarlo Stagnaro, de Variedades, entrevista a Eugenio el 29 de marzo de 2009

Reminiscencias del Europa y África. Eugenio Chang-Rodríguez

1) Básicamente, el libro se estructura sobre la posibilidad del viaje y del exilio. Sin duda, la visión del Perú que usted maneja no se hubiera podido lograr sin la experiencia de estar fuera del país. ¿Qué reflexión le suscita esto?

ECR RESPONDE:

Mis últimos libros se estructuran durante mis ausencias del Perú y en mis frecuentes retornos a la Patria cuando se me ha permitido desde el retorno de la democracia en el Perú.

2) El libro está constituido por las memorias de un académico, de los lugares que visitó y los congresos a los que asistió. ¿Qué lo diferenciaría de un libro de otro tipo de memorias (me refiero aquí a las autobiografías de los escritores)?

ECR RESPONDE:

Al escribir Entre dos fuegos, he recurrido a una serie de técnicas para revivir el pasado, teniendo en cuenta que algunas obras pueden reflejar la intrahistoria de la sociedad. En vez de inventariar el pasado sincrónicamente, evoco diacrónicamente centros educativos, organizaciones, instituciones, eventos y personajes que me han influido. A veces, ayudado por notas y documentos, he corregido los fallos de la mente para seleccionar aspectos de lo visto, oído y sentido. De estas vivencias, he seleccionado impresiones con densidad expresiva sustancial, saturadas de afectividad y matizadas por una gama de acontecimientos y personalidades. La nostalgia descubre los murmullos del ayer con muchas evocaciones. He tratado de dar cohesión a los recuerdos fragmentarios, ordenándolos conforme al curso de las etapas de la vida y los viajes realizados para satisfacer el hambre de información.

El género confesional (autobiografías, diarios, memorias) suele contener historia y fantasía, porque abarca crónicas personales donde descuella la verdad condimentada con ficción. Este libro no pertenece a ese género: lo suscita el deseo de revivir parte de lo almacenado en la mente.

3) ¿Qué importancia tuvo en su formación su contacto con el Círculo Lingüístico de Nueva York, constituido por exiliados y migrantes, al igual que usted, en Estados Unidos? Sabemos que del círculo partieron muchas teorías que cambiaron el rostro de esta disciplina en el siglo XX.

ECR RESPONDE:

El capítulo inicial del libro por presentarse “Vínculos Lingüísticos Transoceánicos” sirve de puente o conexión entre el primer y tercer volumen de Entre dos fuegos. Trata del Círculo Lingüístico de Nueva York y su sucesora la Asociación Internacional de Lingüística, fundada en 1943 por exiliados europeos en América como Roman Jakobson (1896-1982), Ernst A. Cassirer (1874-1945), Claude Lévy-Strauss (n. 1908). Es una de las instituciones que más han influido en mi vida académica. Comencé a vincularme con la International Linguistic Association desde 1956. Desde entonces concurro a sus sesiones y charlas mensuales y convenciones anuales en diferentes capacidades, desde miembro hasta presidente de la organización por una década y codirector de su revista WORD, desde 1984, dos años después que su editorial me publicara mi libro sobre el castellano en con contacto con el inglés, el portugués y las lenguas amerindias (Spanish in the Western Hemisphere in contact with English, Portuguese, and the Amerindian languages (NY, 1982).

4) ¿Cuál es la sensación que le deja a usted la Europa de posguerra, a la cual llama “heterogénea”, quizás no sólo por albergar estados e idiomas diferentes entre sí, sino porque dentro de cada nación operan distintas diversidades culturales?

ECR RESPONDE:

Mis reflexiones sobre la Unión Europea intentan penetrar en el transfondo mismo de Europa tras décadas de investigación, reflexión y cortas y prolongadas estancias. Mi libro intenta revelar cómo la historia se hace también con la intrahistoria, la última de las cuales es a veces más sustancial e importante que la primera. La comprensión de la cohesión de la Unión Europea me ha ayudado a evaluar mejor nuestra nueva era de globalización, caracterizada por la mayor movilidad financiera y cultural conducentes a la homogeneización con su rico bagaje de resultados universales, más positivos que negativos. Además de inventariar el pasado sincrónicamente, evoco en forma diacrónica centros educativos, organizaciones, instituciones, eventos y personajes que me han influido. A veces, ayudado por notas y documentos, he corregido los fallos de la mente para seleccionar aspectos de lo visto, oído y sentido. Este volumen continúa mi testimonio de un peruano, consciente de sus raíces, dispuesto a no ser demasiado personal al contribuir a la memoria colectiva de su generación.

5) También se otorga una importancia a los contrastes culturales (sobre todo en el caso africano), observaciones posibles gracias a la condición de viajero. ¿Cuál sería, en su opinión, las características del viajero peruano que escribe sus impresiones del mundo que lo deslumbra y conoce? ¿Eso alimenta su extrañamiento y sus sentimientos respecto a su propio país?

ECR RESPONDE:

El libro presenta la etapa de mis recorridos por el Viejo Continente modernizado, particularmente por el área mediterránea. Los llevé a cabo durante mis actividades académicas hechas antes, durante y después de las que realicé en las Américas y Asia, cubiertas en los dos volúmenes anteriores. Mis recuerdos son puntos de partida para establecer frescos del pasado y balances geopolíticos, pulidos con anécdotas. Al escribir sobre en los países que he vivido o visitado, he intentado mostrar algo de su vida interior. Incursiono en el ayer y en el recuerdo y subrayo lo capital para que no me atropelle la nostalgia. He escrito sobre esos países con ansia de clarificación, domeñando mi entusiasmo. Cada vez que retorno a ellos, reencuentro su realidad, revivo su pasado y comprendo mejor el presente. En este tomo también reflexiono sobre mi identidad cultural. Europa y África me han ayudado a constatar que la conciencia de identidad emana de las culturas que determinan nuestra manera de ser. La identidad nos enseña a hermanarnos con nuestro medio, a poner orden al caos del universo circundante y, sobre todo, a comprender la multiplicidad de nuestros rostros y desvelos. La búsqueda de la peruanidad no contradice la indagación por el cosmopolitismo auténtico; más bien, nos aferra a nuestro ser en el tiempo y en el espacio, con el fin de emigrar de la soledad para abrazar la fraternidad universal. De resultas, he salido del laberinto parroquial para enorgullecerme de mi mestizaje, y he roto el extrañamiento para ingresar al mundo de realidades, inquietudes y esperanzas. Al abandonar el enajenamiento y la otredad, me ha afirmado a ser yo mismo, con mis alegrías y desdichas. Tengo conciencia de quién soy y dónde estoy, porque aspiro a poseer un sentido de pertenencia a una comunidad solidaria. Mi cultura es sincrética, plural y heterogénea. En los tres tomos de Entre dos fuegos intenté mostrar por qué.

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