domingo, 3 de enero de 2010

Visiones de la lingüística de ECR

VI. Visiones de la lingüística

Alphonse Juilland y Eugenio Chang-Rodríguez, Frequency Dictionary of Spanish Words. The Romance Languages and their Structures. S. I (Londres-La Haya-París: Mouton & Co., 1964), lxxxviii + 500 pp.

Paul M. Lloyd[1], “Reviews: Frequency Dictionary of Spanish Words”, Hispanic

Review 35 (1967): 270-272.

Este diccionario, preparado con la ayuda de computadoras electrónicas en las Universidades de Pennsylvania y Stanford, está designado a reemplazar previos recuentos de frecuencias, como los de Buchanan, A Guided Spanish Word Book; Rodríguez Bou, Recuento de vocabulario español; y García Hoz, Vocabulario usual, vocabulario común y vocabulario fundamental. Mientras que los anteriores estudios mencionados aspiraban a proveer listas de términos con fines pedagógicos, los autores del presente recuento esperan que sus hallazgos sean usados en investigaciones estructurales del castellano y otras lenguas romances.

La introducción analiza meticulosamente los problemas encontrados al estudiar las frecuencias, las debilidades de los recuentos previos, los métodos de recolección y las técnicas de análisis. El corpus empleado por Juilland y Chang-Rodríguez tuvo alrededor de 25 000 oraciones de textos literarios de origen peninsular, escritos entre 1920 y 1940, con medio millón de palabras subdivididas en cinco “mundos” de términos provenientes de la literatura dramática, ficción en prosa, ensayos, literatura técnica y periodismo. Las palabras de las dos últimas categorías se obtuvieron mediante el método “al azar” (random). Para las otras tres categorías los autores evitaron caer en el prejuicio personal combinando los “prejuicios” de veinte y tres historias literarias acerca de los escritores más significativos del período estudiado... El mayor número procedió de autores de ensayistas…

El registro de las palabras escogidas es superior al de los hallazgos anteriores porque se incluyeron todas las formas de una palabra recogidas separadamente en vez de incluirlas como ejemplos de una palabra básica. De esta manera las varias formas flexionales de los verbos, adjetivos y substantivos aparecen en listas separadas, junto con los totales de dichas formas bajo el término básico (los verbos en infinitivo, los substantivos en singular y el adjetivo masculino en singular). Del mismo modo se registraron todas las palabras sin tener en cuenta ninguna supuesta o conjeturada alta frecuencia como la seguida por Buchanan y Rodríguez Bou, que excluyeron de sus conteos términos que a priori consideraban “obviamente de alta frecuencia: artículos”, preposiciones, etc. Igualmente, se separaron los homónimos de toda clase. El participio pasado usado como adjetivo fue apartado del participio pasado en el tiempo perfecto; la primera persona en singular del presente del subjuntivo y el imperfecto del indicativo fueron separados de la forma idéntica de la tercera persona.

Los autores explican detalladamente el problema del “uso” o sea la relación entre la frecuencia y la dispersión en los cinco “mundos”. Proveen una fórmula que asigna un número a cada palabra que refleja la frecuencia corregida por la dispersión de tal manera que todas las palabras pueden clasificarse como pertenecientes o no al “vocabulario básico”. Es de esta manera que de 50 000 variantes léxicas, sólo obtuvieron 5024 palabras básicas del castellano

La parte principal del diccionario consiste en la lista de palabras básicas en orden alfabético. A cada entrada le siguen tres números que representan el coeficiente de uso general, el coeficiente de frecuencia y el coeficiente de dispersión. Debajo de estos números aparece el número total en que ocurre cada variante de las seis categorías. Le siguen a la lista alfabética tres listas paralelas de palabras colocadas en orden de rango decreciente de uso, frecuencia y dispersión.

No cabe duda alguna de la utilidad de este diccionario, particularmente para pesquisas fonéticas y morfológicas… El presente trabajo y los diccionarios de frecuencias de otras lenguas romances compilados de manera similar brindan instrumentos inigualables para la investigación científica. De hoy en adelante este libro de Juilland y Chang-Rodríguez es el diccionario estándar de frecuencias del castellano

(Reseña en inglés traducida al castellano por ECR)

Rodney Huddleston[2], [Reseña] “Alphonse Juilland & E. Chang-Rodríguez, Frequency Dictionary of Spanish Words (The Romance Languages and their Structures. First Series, S. 1). La Hague: Mouton & Co. 1964. Pp, lxxxviii + 500”, Journl of Linguistics 3.1 (abril de 1967), 165-166.

Con este libro comienza una larga serie de estudios “dedicados a la publicación de los resultados de cerca de una década de investigaciones sobre la estructura fonológica, gramatical y léxica de las cinco principales Lenguas Romances: francés, italiano, portugués, rumano y español’ (v) Para cada idioma un corpus de alrededor de medio millón de palabras ha sido analizado y procesado mediante el uso intensivo de computadoras con el fin de obtener diccionarios de frecuencias de palabras, morfemas y sílabas. A ellos les acompañarán ‘interpretaciones descriptivas’ en tres niveles, seguidos de “volúmenes de interpretaciones comparadas e históricas en las que las cinco lenguas serán comparadas entre sí y con su ancestro común, el latí (viii). Asimismo, se planea realizar una serie de estudios pedagógicos prácticos.

El presente primer tomo contiene una bastante larga introducción (xiv-lxxxviii), a la que le siguen las dos partes del diccionario. La introducción comienza con la explicación de la selección del corpus. Es homogéneo porque todos los trabajos escogidos son originarios de la Península Ibérica, escritos entre 1920 y 1940… Dentro de la unidad, se obtuvo la diversidad dividiendo el “universo” léxico en cinco mundos”: drama, ficción, ensayo, técnica y literatura periodística.

El factor principal en determinar el tamaño de la muestra tuvo por objetivo obtener un vocabulario de unas cinco mil palabras que sirve de base para las conclusiones sobre la estructura extensiva para el todo (xxiii): el tamaño de la muestra es lo suficientemente extenso que cuando se lo aumenta no ocasiona cambio significativo en el vocabulario básico. Juilland y Chang-Rodríguez explican las tres maneras de caracterizar tales vocabularios básicos y especifican lo que constituye un cambio para este propósito: 1) la lista de palabras ordenadas por su frecuencia –aquí cualquier cambio de orden afecta al vocabulario; 2) la lista de palabras ordenadas por su frecuencia se agrupa en clases, de unas 500, donde el vocabulario lo define su membresía y no por su orden interno de clases, de tal manera que el vocabulario se modifica si la palabra cambia de clase, pero no si se mueve de una posición a otra dentro de la misma clase; 3) la lista se agrupa en clases definidas esta vez por las propiedades estructurales –lo que importa aquí no es que su membresía en una clase se mantiene constante al incrementar la muestra, mientras conserva proporciones constantes entre las palabras diferentes—en términos de sus propiedades prosódicas, fonológicas, gramaticales, genealógicas, etc… La selección de medio millón de palabras del corpus se basó en el tercer propósito indicado…

Se han determinado tres coeficientes para cada palabra de la muestra. Su frecuencia es sencillamente su número de ocurrencias computadas. Su dispersión tiene en cuenta la distribución de las ocurrencias o registros computados en los cinco mundos. El alto coeficiente de dispersión indica una distribución equitativa (regular). Finalmente el uso se obtuvo combinando la frecuencia con la dispersión. El uso fue el criterio crucial para su ingreso en el vocabulario básico.

La parte más extensa del diccionario (1-381) contiene una entrada para cada palabra computada en el vocabulario básico arreglado alfabéticamente; cada palabra y variante muestra su coeficiente y el número de ocurrencias o apariciones. La parte II ofrece tres listas paralelas ordenadas conforme a su uso, frecuencia y dispersión.

Acompañan a la discusión de los resultados un gran número de gráficos claros y atractivos dispuestos en las dos partes del diccionario…

(Reseña en inglés traducida al castellano por ECR)

William Taylor Patterson[3], “The lexical structure of Spanish, with special consideration for the genealogical and chronological properties”, Ph. D. dissertation, Stanford University, 1967, 223 pp. En Dissertation Abstracts: The Humanities and Social Sciences 28.11 (mayo de 1968): 4619-A.

El propósito de esta tesis doctoral (dissertation) es cubrir parte de un estudio más amplio, cuyo objetivo es establecer la estructura del castellano determinado por sus propiedades básicas y las relaciones entre ellas. Nuestro propósito es tanto descriptivo como comparativo, sincrónico como diacrónico… hemos seleccionado el corpus del Frequency Dictionary of Spanish Words de Alphonse Juilland y Eugenio Chang-Rodríguez, que contiene las 5000 palabras más frecuentes obtenidas de una muestra específica de 500 000 términos del castellano moderno…

Reconocemos tres principales clases genealógicas de palabras en español: 1) vocablos heredados del latín, incluso los provenientes de lenguas no románicas (célticas, ibéricas, germánicas), si estuvieron presentes en el latín vulgar, cuando se generó el castellano; 2) términos prestados de diecisiete lenguas, entre las cuales las principales son del latín, francés, árabe, griego e italiano; 3) palabras creadas en castellano por composición, derivación y cambio de función. La derivación a su vez se subdivide en las siguientes subclases: a) prefijación; b) sufijación; c) prefijación-sufijación; d) formación posterior (back formation); e) aglutinación; f) cambio de sufijo; g) abreviación; y h) creación expresiva.

Las palabras heredadas constituyen el 23% del vocabulario básico; las prestadas, 41%; y las creadas, 35%. Entre las palabras creadas, los sufijos suman el 14%, y las de cambio de función contribuyen el 12%. Los términos heredados constituyen el 81% del total de las computadas; los préstamos, el 10%; y las palabras creadas el 8%.

Las palabras heredades, prestadas y creadas estás principalmente representadas por los sustantivos, pero en términos del uso, los sustantivos contribuyen solamente el 8% de los términos heredados, frente al 59% de los préstamos y el 42% de las palabras creadas.

Los vocablos heredados con un promedio de 2, 27 sílabas son inferiores en extensión (tamaño) que las palabras prestadas o creadas, que tienen 3,1 y 3, 5 sílabas, respectivamente.

Reconocemos doce clases cronológicas. La primera incluye todos los vocablos heredados, por ejemplo, los que estuvieron presentes en el latín vulgar cuando se transformó en el castellano antiguo (medieval). Las palabras que ingresaron al castellano después de su formación en el siglo IX (la línea divisoria entre la “lengua romana” y el castellano antiguo establecida por Menéndez Pidal) se dividen en once categorías, conforme el siglo en que fueron registradas por primera vez.

Entre cien palabras computadas, 23 son heredadas, 23 fueron identificadas en el siglo XV, y 16 en el siglo XIII. Las provenientes de los siglos X al XIV llegan al 27% y las de los siglos XV al XX casi al 50%. En términos de frecuencias, las palabras heredas representan el 80%, las de los siglos X al XIV, 9%, y las de los siglos XV al XX, el 11%.

(Reseña en inglés traducida al castellano por ECR)

Héctor Norberto Urrutibéheity[4], “The lexical structure of Spanish, with special consideration for the functional, physical and statistical properties”. Tesis sometida al Comité de Lingüística y al Comité de Estudios de Posgrado de la Universidad de Stanford, como requisito parcial para obtener el doctorado (Ph.D.) en agosto de 1968. 242 pp.

El propósito de esta tesis doctoral (dissertation) es cubrir parte de un estudio más amplio[5] cuyo objetivo es establecer la estructura del castellano determinado por sus propiedades básicas y las relaciones entre ellas.

Las propiedades fundamentales del texto en castellano pueden considerarse como la suma de las propiedades de sus constituyentes léxicos, por ejemplo, las palabras. En este estudio las propiedades de las palabras consideradas básicas son las siguientes:

1. Funcional (clase de palabra, por ejemplo, sustantivos, verbos, adverbios, etc.) 2. Física (tamaño, medido en el número de sílabas: monosilábicas, bisilábicas, trisilábicas, etc.)

3. Estadística (frecuencia textual, por ejemplo, las primeras diez, las segundas diez, las terceras diez, etc.)

4. Genealógica (heredada, prestada, creada, etc.)

5. Cronológica) siglo de su primer registro: siglo XXI, XII, XIII, etc.)

Cada palabra castellana básica se caracteriza por estas cinco propiedades. La estructura léxica del español puede ser concebida como la red de relaciones obtenidas entre las clases de palabras determinadas por su función, longitud, frecuencia, etimología y cronología. [. . .]

Hemos seleccionado el Frequency Dictionary of Spanish Words de Alphonse Juilland y Eugenio Chang-Rodríguez porque su corpus básico fue determinado por técnicas de muestreo más confiables y sus resultados fueron sopesados mediante el escaneo exhaustivo con métodos perfeccionados para determinar el uso de las palabras.

El corpus del Frequency Dictionary of Spanish Words (FDSW) consiste en las 5000 palabras más frecuentes de un corpus científicamente seleccionado de 500 000 palabras… A diferencia de estudios previos en los que las palabras eran alineadas y clasificadas de acuerdo con su frecuencia, el FDSW alinea el vocabulario básico conforme a tres coeficientes: de uso, de frecuencia y de dispersión. En investigaciones previas, el uso era simplemente igualado con la frecuencia porque se suponía que, siempre y cuando el muestreo fuera adecuado, una correspondencia se derivaba de entre el número de ocurrencias de una palabra en el muestreo y sus frecuencias en la lengua en general. Subsecuentemente, conforme las técnicas del tanteo de la importancia de la frecuencia, se hizo evidente que los resultados obtenidos con frecuencias asumidas no correspondían al uso correlativo, ni a lo que se esperaba intuitivamente conforme a lo que el especialista creía tener de la lengua.

(Reseña en inglés traducida al castellano por ECR)

Ferdinando Roselli y Alessandro Finzi, “Diccionario de concordancias y frecuencias del léxico poético de César Vallejo”, Quaderni Latinoamericani 2 (1977): 47-68.

Introducción.

Este Diccionario de concordancias y frecuencias, realizado con técnicas de elaboración electrónica… constituye el primer resultado de un amplio proyecto de investigación sobre la poesía vallejiana, aprobado y financiado por el “Centro di Ricerche per l’America Latina del Consiglio Nazionale delle Ricerche”.

Hemos investigado la poesía de Vallejo en su aspecto lexical con el objeto de proporcionar informaciones útiles no sólo a la crítica lingüística y estructuralista, sino también a la estilística y a la estético-literaria, que podrán más fácilmente controlar resultados ya conseguidos y formular nuevas hipótesis de indagación.

Antes de proyectar el Diccionario, se efectuaron ensayos similares y paralelos sobre poesía española e hispanoamericana, se estudiaron y realizaron programas-guías sobre la organización de los materiales para obtener los resultados más idóneos a las exigencias de la investigación... Los glosarios y diccionarios lingüísticos dedicados a autores particulares… realizados con métodos tradicionales no ofrecieron mucha ayuda por sus fines específicos y por su procedimiento...

La extensión de la obra vallejiana, aquí investigada, nos pareció muy apta para la adopción de técnicas automatizadas, que resultan indispensables cuando se quieren conseguir repertorios lexicales exactos que lleguen a tener valor científico, evitando omisiones de otro modo ineludibles. [. . .]

El criterio de distinción entre nombre y adjetivo y participio pasivo, ha sido formulado en consideración de lo que establece García Hoz… que está de acuerdo con las clasificaciones de la Real Academia Española, pero atemperando este principio –quizá demasiado restrictivo— con el propósito afirmado por Juilland y Chang-Rodríguez[6].

Pronombre

En este caso la clasificación indica el género, extendido también al neutro, y el número. Se ha insertado la señalación del pronombre personal, directo e indirecto, según el método empleado por Juilland y Chang-Rodríguez. Las formas indirectas se hallan bajo el lema de la forma directa correspondiente, ordenadas alfabéticamente. V. gr. Lema Yo: 1) me; 2) mí; 3) nos; 4) nosotros; 5) Yo. [ . . .]

Homónimos, homógrafos, heterónimos

Un problema estrechamente unido con el criterio de codificación y lematización de los elementos lexicales ha sido el de encontrar una manera plausible para distinguir y unificar, categoría por categoría, los homónimos, homógrafos y heterónimos.

De acuerdo con el concepto de dar la mayor accesibilidad a los materiales elaborados, y acordes con lo que sostienen Juilland y Chang-Rodríguez sobre la necesidad absoluta de evitar sistematizaciones arbitrarias que puedan dañar a las investigaciones sucesivas[7], ya que los criterios distintivos en el Diccionario de la Real Academia Española no solucionan la cuestión de modo satisfactorio, se decidió articular la sistematización indicando las características de estas formas en el contexto estudiado. . .

En nuestro caso no se presentó esta dificultad, ya que podíamos localizar el elemento clasificable en un contexto aclarador. Para la cuestión de los homónimos y de los homógrafos fue bastante fácil identificar su naturaleza, y se clasificaron según el valor y las funciones explicadas en el verso vallejiano. Naturalmente se presentó el problema de su identificación, pero, como observan Juilland y Chang-Rodríguez, para salvar esta dificultad resulta suficiente la observación esmerada y el estudio riguroso. . .

Collin Smith with M. Bermejo Marcos and Eugenio Chang-Rodríguez: Collins Spanish-

English English-Spanish Dictionary xxxviii pp. + 1,280 pp. (Glasgow-Londres:

Collins, 1971).

“Where to look up Miniskirt”, The Time Literary Supplement (Londres) 1610 (24 de diciembre de 1971).

Un excepcional equipo de lexicógrafos sobresalientes, seleccionado con tino (un filólogo británico, un peninsular, experimentado catedrático de español en Inglaterra, y un peruano de luengo magisterio en los Estados Unidos) y considerable pensamiento radical acerca de la preparación de diccionarios contribuyen a aumentar las esperanza de haber entrado en una nueva era en este campo… Satisface comprobar el logro en este nuevo diccionario que después de usarlo brevemente, es sorprendente... Han sido resueltamente traducidas al inglés las obscenidades más corrientes en español. En conclusión, se puede afirmar que la respuesta a la pregunta “¿Puede recomendar un buen diccionario?” es “Sí, debe conseguir el Collins”.

Reseña anónima en inglés, de la autoría de Cyril Jones[8]

[Reseña] Collins Spanish-English English Spanish Dictionary

El español es uno de los… idiomas oficiales de la Organización de las Naciones Unidas. Lo hablan... millones de personas, y se lo estudia cada vez más. Sin embargo, por mucho tiempo se sintió la necesidad de un mejor diccionario español-inglés. Esta nueva obra, compilada por tres catedráticos bien conocidos, es por consiguiente muy bien venido. No solamente da con autoridad definiciones en castellano e inglés del viejo y nuevo continentes, sino también se basa en principios modernos que facilitan su uso y verdaderamente hacen placentero su manejo. Es modernísimo e incluye palabras como... millas-pasajero (passenger miles), mini-falda (miniskirt) y lavar el cerebro (brainwash). El estudiante angloparlante que busque luz para enfrentarse con los verbos en español equivalentes a to be encontrará aquí una excelente sección que lo guíe. El uso de las palabras (tanto en español como en inglés se ilustra con ejemplos (a veces con dos, para mayor claridad), como sucede con los artículos sobre el uso de wrong. Además del diccionario propiamente dicho, hay secciones sobre ortografía y sobre la pronunciación del castellano y del inglés de Europa y de las Américas. Trae listas de abreviaturas y siglas corrientes en castellano e inglés; incluye tablas de pesos, medidas, números, fechas y expresiones para decir la hora. Asimismo, contiene bibliografías de gramáticas y de diccionarios, incluyendo los especializados en materias como en las ciencias bibliotecarias, medicina, electrónica, etc. En fin, este diccionario puede ser recomendado con entusiasmo. Todos los que se interesen en el idioma español, en cualquiera de sus niveles, necesitarán tener este diccionario a su alcance. Y su precio, para estos días, es asombrosamente bajo, especialmente si se tiene en cuenta la cantidad de trabajo y pensamiento que los tres eminentes autores han puesto evidentemente en esta labor de amor.

British Book News (The British Council, agosto de 1971, pp. 619-620

[Reseña] Collins Spanish-English English Spanish Dictionary. Compiled by Colin Smith in collaboration with M. Bermejo and E. Chang-Rodríguez. London: Collins, 1971. xxxviii + 602 + 640 pp.

Un diccionario español-inglés de autoridad es siempre bienvenido; el bien planeado y producido Collins Spanish Dictionario (Collins) es doblemente bienvenido.

El objetivo de este volumen es ‑‑en palabras de los compiladores— ofrecer “la típica parole o lengua personal (habla individual) del promedio de una persona inglesa educada y su correspondiente hispanohablante (p. vii); y como todos los individuos poseen sólo una gama limitada de intereses, se han incluido los vocabularios especializados de muchos usuarios. El objetivo original fue reflejar el inglés de Inglaterra y el castellano peninsular, pero después se amplió para incluir el inglés de los Estados Unidos y el castellano de Hispanoamérica.

La innovación significativa de este libro (comparado con otros diccionarios de inglés-español) es consistente: provee diversos contextos a cada artículo lexicográfico para cada palabra que tiene más de un directo significado en inglés o español. El Collins da los sustantivos que acompañan a los adjetivos típicos. Para los casos de verbos transitivos, los compiladores proveen los objetos típicos, y para los verbos intransitivos y reflexivos dan los sujetos típicos. Los diversos significados los registran con (a), (b), etc. generalmente en línea aparte. El Collins registra los términos en su categoría restrictiva correspondiente al tono social de “registro” (por ejemplo, poética, literaria, familiar, coloquial, argot, etc.) cuando el uso de un vocablo está restringido a uno o más estilos. Todos los principios organizadores anteriores facilitan la estupenda organización de las entradas. Ella permite al usuario identificar rápidamente el área semántica/estilística precisa que le interesa.

Como las palabras frecuentes causan más dificultades para traducirlas que los vocablos raros (no solamente por su frecuencia, sino también por su amplia gama de contextos en que ocurren), los compiladores les han otorgado mayor espacio (e.g. break y pay reciben toda una columna cada una, como ocurre con parte y vuelta). El corolario de este principio es que se han omitido muchos términos obtrusos, debido a que son raros (de baja frecuencia) y no se los busca y son fácilmente predecibles…

El grado de poda usado por los compiladores y la competencia del producto final puede identificarse si comparamos dos páginas (pp. 264-265) de la sección Español-Inglés del Diccionario Collins con las secciones correspondientes del Appleton’s Revised Cuyás Dictionary (Appleton)… Los artículos comunes en ambos diccionarios reciben un tratamiento más cuidadoso y claro en el Collins que en el Appleton (ver por ejemplo fletar, flojo, flor, florear. Muchos significados de palabras claves traducidas por el Collins han sido simplemente ignoradas por el Appleton

British Book News, The British Council, agosto de 1971, pp. 619-620.

“Se publica un nuevo diccionario”, Hemisférica (Nueva York) 21.8 (octubre de 1972): 4.

Para todos nosotros, que en virtud de nuestro trabajo profesional ‑‑o personal‑‑, utilizamos el español o el inglés… es sumamente agradable encontrar el equivalente preciso y sutil de nuestros pensamientos en los dos idiomas. En mi niñez, aprendí el español en Nuevo México; y aún me encanta el sabor y las cadencias de las muchas palabras y expresiones del siglo XVII, que se usan todavía allá en la lengua vernácula que son olvidadas en otras partes del Hemisferio, excepto en alguna aldea latinoamericana igualmente aislada.

A todos los que gustan de la lingüística, nada les estimula más que escudriñar la misteriosa evolución de palabras y frases, consecuencia de los ambientes cambiantes y las prácticas divergentes de vida. Durante mis numerosos viajes de un país a otro, dentro del mundo hispánico, sentía un invariable estímulo en la diversidad del uso, en las introducciones de palabras indígenas y localismos en los vocabularios, como también la variedad de estilos y la adaptación del idioma de España en la corriente de los pueblos del Nuevo Mundo.

Tengo numerosos diccionarios de español-inglés que consulto –pero casi todos descuidan la extraordinaria diversidad de vocabularios en la imprevista variedad de aplicaciones a través de las Américas. Los compiladores, dedicados a sus preferencias, a menudo descuidan aspectos del uso popular.

El nuevo diccionario español-inglés, publicado recientemente por la firma William Collins[9], ha profundizado las diversidades del inglés y del español en ambas regiones del Atlántico y ha provisto con nuevas y amplias dimensiones las tareas de traducir. Esto se debe, sin duda, a las contribuciones expertas de los tres compiladores del diccionario, cada uno de los cuales ha explorado ampliamente su propio sector del español o del inglés, de tal manera que han combinado su saber en un compendio asombrosamente completo.

Estos tres compiladores son Colin Smith, catedrático universitario de español, de Cambridge, Inglaterra, y asociado al Colegio de Santa Catalina; Manuel Bermejo Marcos, catedrático de español de la Universidad de Leeds, Inglaterra; y finalmente nuestro eminente colega, Eugenio Chang-Rodríguez, de Nueva York, educador peruano, conocedor de los campos y usos lingüísticos, a través del mundo hispanoamericano.

Será provechoso para el estudiante, antes de recurrir al diccionario, el excelente prefacio y la introducción. Ambos nos impresionan por su comprensivo enfoque. El Dr. Smith y sus dos colegas han logrado no sólo seleccionar con sensibilidad las palabras precisas en los dos idiomas, sino también ‑‑y en esto se destaca básicamente este diccionario‑‑ ofrecer diversos ejemplos de frases y definiciones, que además de ser método innovador es también esclarecedor. En resumen, el diccionario impresiona por su cálido sentido de comunicación humana, que aparentemente ha inspirado la obra, reflejado en las palabras del prefacio: “Ésta es una empresa optimista. . . presupone una libre comunicación mutua a través de las fronteras y océanos. El diccionario es un instrumento del entendimiento que predica la paz, tolerancia y respeto mutuo.”

Así, en una nueva perspectiva de consulta bilingüe, este diccionario apela a los que buscan sus páginas en aquella aventura fascinante de la lingüística: la traducción de idioma a idioma.

Reseña anónima escrita por Frances R. Grant[10]

Norma Carpio Flores, “Para Eugenio Chang-Rodríguez, la lingüística no tiene secretos”, Suceso, Revista Dominical de Correo (Lima) 6.282 (28 de enero de 1973).

¿Quién es Chang-Rodríguez?... Aparte de su amplia carrera profesional, hay diversas experiencias académicas adicionales que le valieron, en más de una oportunidad, el tener ante sí a decenas de alumnos de diferentes puntos del orbe e ingresar en el ámbito de las eminencias lingüísticas… Mas, sus obras especializadas que mayor éxito han tenido son: el Frequency Dictionary of Spanish Words, obra voluminosa en cuyas 86 primeras páginas el Dr. Chang y su colaborador, el lingüista suizo Alphonse Juilland, presentan la primera teoría de análisis cibernético de las lenguas romances; y el Diccionario Collins de Español-Inglés, realizado en colaboración con Colin Smith y Manuel. Bermejo, editado en Londres: Editorial Collins, con 1280 páginas… Finalmente al referirse a los entretelones del certamen internacional, habló sobre los obsequios de todos sus libros que ha hecho a la Biblioteca Nacional, a la Universidad de Trujillo y a la de San Agustín, de Arequipa. Por su intermedio, la Latin American Stduies Association (LASA, consorcio internacional de universidades con departamentos de estudios latinoamericanos) ha donado 370 microfilms de manuscritos de tesis doctorales a la Biblioteca Nacional. Por otro lado, la Asociación Internacional de Lingüística, que él ha presidido por tres años, acaba de obsequiar al Perú, tres colecciones completas, encuadernadas de su famosa revista Word y sus suplementos monográficos, fuentes de consulta indispensable en la investigación de la referida materia. La importancia del obsequio radica en que en esas colecciones se han publicado estudios fundamentales de lingüística estructural y los primeros trabajos de gramática transformacional, añadió. Es así como el momentáneo retorno de Eugenio Chang-Rodríguez redundará en enriquecimiento para nuestras fuentes de estudios e investigaciones.

BriBrian Steel[11], “A Landmark in Bilingual Lexicography,” Hispania 56 (May, 1973): 511-521.

La información y cobertura del español y del inglés modernos en los diccionarios bilingües hasta ahora no ha sido satisfactorio. Los profesores y estudiantes de la lengua española se han visto obligados a depender no en uno sino en una serie de diccionarios. La más seria deficiencia ha sido la tendencia a incluir demasiados vocablos raros y la inhabilidad de los compiladores de incluir y tratar satisfactoriamente las importantes variedades regionales y sociales de las dos lenguas y el fallo en indicar claramente los usos múltiples de los vocablos más frecuentes…

Cuando pienso en el valor de este nuevo diccionario para los profesores y estudiantes del castellano y del inglés modernos… siento que no he expresado el verdadero impacto que esta obra me ha causado. Todo lo que verdaderamente puedo afirmar es que el Diccionario Collins me ha causado gran placer y satisfacción y que todos los demás profesores y estudiantes serios y meticulosos del español (y los hispanoparlantes que estudian el inglés) le darán calurosa bienvenida a este maravilloso trabajo de referencia tanto por su cobertura como por la ayuda que ofrece para facilitar su manejo.

(Reseña en inglés traducida al castellano por ECR)

EpEphraim Cross[12], “New Printing of the Collins Dictionary”, The Bilingual Review / La Revista Bilingüe 1.3 (setiembre-diciembre 1974): 320-321.

El éxito de venta del Collins Spanish-English English-Spanish Diccionario (Glasgow-Londres: Collins, 1971, xxxviii + 603 + 610 pp.) ha llevado a sus editores a lanzar en España una impresión especial por Noguer, la bien conocida casa editorial de Barcelona, apenas dos años después de su publicación original en Gran Bretaña. La publicación española es una reproducción en encuadernación y con papel similares a las placas originales de impresión, manufacturadas en la Gran Bretaña con una cubierta y páginas de título especialmente diseñadas para el mercado de la Península Ibérica.

Los estudiosos investigadores británicos y norteamericanos que han usado frecuentemente el Diccionario Collins, han elogiado sus definiciones precisas y bien fundamentadas en el castellano y el inglés europeo y americano[13], su generosidad en la admisión de expresiones idiomáticas, centenares de palabras y significados, y variantes hispanoamericanas ausentes en otros diccionarios bilingües…Acerca de los términos incluidos, uno puede deducir el interés de los compiladores en el uso actual y en la frecuencia de las palabras[14]. Una de sus características mejor comentadas es el uso de ejemplos que ilustran, clarifican y precisan las definiciones…Una reseña reciente elogia el despliegue inmaculado de cada página, las muchas nuevas innovaciones y concluye que “este trabajo representa un enorme avance más allá del realizado por todos los diccionarios que hasta ahora han aparecido[15].

A menos que un diccionario sea totalmente preparado con el uso de computadoras electrónicas, no podrá ser tan completo como uno lo desea. Y aún así, el número de entradas estará limitado tanto por el tiempo (la fecha terminal de la compilación) como por el espacio (el número total de entradas asignadas al volumen)… Éste es un diccionario actualizado extremadamente útil. Indudablemente es superior a muchos de los predecesores diccionarios de inglés-español.

Jack Shreve[16], “Reviews: Pedagogy/Linguistics”, Hispania 75 (Diciembre de 1992): 1196-1197.

Quien haya agonizado cuando no hallaba la palabra en castellano que necesitaba dará la bienvenida a la segunda edición substancialmente revisada estándar del diccionario Collins español-inglés inglés-español. Es ampliamente el más completo diccionario bilingüe para todos los propósitos disponible.

Cuando apareció la primera edición en 1971 inmediatamente se la elogió por su magnifica contribución a la lexicografía bilingüe. Ahora se le ha añadido mayor énfasis en las diversas variedades del idioma español usado en Latinoamérica. [. . .]

Su fuerte se encuentra en su impresionante cantidad de términos léxicos . . . mexicanismos de toda clase. . . peruanismos. . . expresiones coloquiales peninsulares… La sección inglés-español es también muy completa. Rica en términos coloquiales, términos modernos, símbolos. . . términos que pueden ser ofensivos, regionalismos, mexicanismos, y vocabulario de Centro América, del Caribe y del Cono Sur.

L. Poston, E. Chang-Rodríguez, E. Cerruti, J. Ferrigno, J. Holton, and J. and M. Montes, Continuing Spanish I. (Nueva York: American Book Co, 1967. vii + 394 pp.) Continuing Spanish II (Nueva York: American Book Co., 1967, v + 376 pp. ); Workbook Accompanying Continuing Spanish I (Nueva York: American Book Co., iii + 163); Workbook Accompanying Continuing Spanish II ( Nueva York: American Book Co., 1967, 111 + 104 pp.); Instructor’s Manual Continuing Spanish (Nueva York: American Book Co. 41 pp.

J J James E. McKinney[17], “Reviews”, Hispania (1968): 170-172.

Estos dos hermosos volúmenes y sus acompañantes libros de trabajo, cintas electromagnéticas y manuales para los instructores constituyen el producto de un proyecto de la Modern Language Asociation of America (MLA). El primer proyecto del Programa de Lenguas Extranjeras de la MLA en preparar un libro de texto modelo produjo Modern Spanish. Esta vez, Donald Walsh, Director del Programa de Lenguas Extranjeras encargó a este equipo de seis expertos en la confección de libros de texto. . . representó una tarea mucho más ardua que la anterior. . .

Eugenio Chang-Rodríguez, ed. Spanish in the Western Hemisphere in Contact with English, Portuguese, and the American Indian Languages. Special issue, Word: Journal of the International Linguistic Association, 33.1-2 (abril-agosto de 1982).

Le Leo Pap[18], “Spanish in the Western Hemisphere...”, Forum Linguisticum 7.2 (1982):184-186.

Los catorce capítulos de este volumen fueron escritos para dos congresos reunidos en Nueva York en 1978 y 1979, auspiciados por el Social Science Research Council y el Council of Learned Societies y presididos por Eugenio Chang-Rodríguez. Como él mismo explica en su Introducción (pp. 5-14), los trabajos que hasta entonces se habían hecho sobre el castellano de las Américas habían sido, en su mayor parte, descriptivos y referentes al vocabulario; de ahí la necesidad –‑ concluye‑‑ en abordar el tema con una orientación sociolingüística e interdisciplinaria más amplia. La respuesta a esta urgencia es evidente en diversos grados en los trabajos reunidos en este volumen. La mayoría de ellos ha sido bien escrita en inglés sin mucha jerga. Una síntesis en español encabeza cada ponencia. Los primeros siete tratan del castellano en contacto con el inglés en los Estados Unidos continentales, Puerto Rico y Panamá. La segunda mitad del volumen se concentra en la simbiosis de la lengua española con los idiomas amerindios, salvo el último capítulo que se ocupa de la influencia portuguesa.

Theodore S. Beardsley, Jr., en su ensayo inicial sobre “Spanish in the United Status” (15-27) ofrece una crítica muy animada de cómo a la lengua española en el territorio que hoy ocupa Estados Unidos, se la ha estudiado muy poco y con sobresimplificación. “No hay un Estado de la Unión, incluso Alaska y Hawai, que no tenga por lo menos una pequeña colonia de hispanoparlantes”… (27). [...]

Que una distintiva variedad “andina” del castellano resulta del contacto con el aimara … tanto como con el quechua es la tesis de M. J. Hardman-de-Bautista en su trabajo “The Mutual Influence of Spanish and the Andean Languages” (143-157). [. . .]

Una amplia y cuidadosa discusión de las políticas lingüísticas en el Perú nos ofrece el editor del volumen, Eugenio Chang-Rodríguez, en “Problems for Language Planning in Peru” (173-191). Se concentra en los esfuerzos hechos para elevar el estatus del quechua, ahora declarado el segundo idioma oficial del país, mediante el desarrollo de materiales pedagógicos en quechua y un programa de educación bilingüe quechua-castellano para varios millones de monolingües quechuahablantes (pero no para la mayoría monolingüe hispanohablantes. . .). La falta de un dialecto quechua estándar ha requerido que se prepararan seis gramáticas y diccionarios de quechuas regionales. Chang- Rodríguez expresa su pesimismo sobre los resultados de esta costosa política lingüística basada en lo que él considera inadecuada investigación y objetivos no bien definidos. Entre otras cosas “todavía no se han llevado a cabo estudios que midan el alcance que el habla en el Perú refleje las estructuras sociales, y viceversa”; más atención se le debiera dar a elevar el estatus socioeconómico de la minoría quechua y a cambiar las actitudes de la mayoría hispánica” (186). . .

[C Comentario sobre] Spanish in the Western Hemisphere in Contact with English, Portuguese, and the American Indian Languages, Social Science Research Council, Items 38.1 (marzo de 1984): p. 22.

Este volumen se basa en conferencias auspiciadas por el Comité Conjunto en Estudios Latinoamericanos (Joint Committee on Latin American Studies).

Los ensayos incluidos en este número doble de Word fueron preparados durante las dos conferencia sobre el estudio multidisciplinario del castellano en contacto con otras lenguas del Hemiferio Occidental, llevadas a cabo bajo los auspicios del Joint Comité on Latin American Studies. Los objetivos de las conferencias eran explorar las corrientes sociolingüísticas que emanan de las cambiantes realidades de las fronteras interiores y exteriores del Hemisferio con el fin de desarrollar nuevas estrategias de investigación e iniciativas para estudiar los contactos entre los idiomas (cross-language contacts) en el contexto histórico.

Los ensayos reunidos en este volumen exploran tanto los cambios profundos como las alteraciones que raramente afectan “el sendero básico de desarrollo” (p. 9) del idioma. Los préstamos léxicos y sintácticos, deslizamientos semánticos, interferencias y tendencias lingüísticas son estudiados en contextos fluidos de culturas que obran recíprocamente y cambios socioeconómicos. Los ensayos abarcan el español en contacto con (1) el inglés en los Estados Unidos, Puerto Rico y Panamá; (2) lenguas amerindias en México y Perú; y (3) otras lenguas romances (como el portugués) en Uruguay.

Las contribuciones recogidas en el volumen son de:

Elsie Alvarado de Ricord (Universidad de Panamá); Theodore S. Beardsley, Jr. (The Hispanic Society of America); D. Lincoln Canfield (University of Southern Illinois); Daniel N. Cárdenas (California State University at Long Beach); Paul V. Cassano (University of Windsor); Eugenio Chang-Rodríguez (City University of New York); Juan Clemente Zamora (University of Massachusetts); Jorge M. Guitart (State University of New York at Buffalo), M. J. Hardman-de-Bautista (University of Florida); Fritz G. Hensey (University of Texas); Rose Nash (Universidad de Puerto Rico); Rudolf C. Troike (University of Illinois); y Ana Celia Zentella (Hunter College, City University of New York).

(Comentarios en inglés traducidos al castellano por ECR)

Br Bruce G. Stiehm[19] ,“Reseñas”, Revista Iberoamericana 130-131 (enero-junio 1985): 428-430.

Este número especial de la revista norteamericana Word consta de quince artículos, que enfocan los contactos entre el español y otras lenguas en América.

El primer artículo ‑‑introducción por Eugenio Chang-Rodríguez enumera las etapas de aproximación hacia una definición de la tarea (más bien tareas) por hacer en lenguas en contacto en América. Esta definición se hizo en varias convocatorias de conferencias patrocinadas por el Social Science Research Council y el Council of Learned Societies durante los años setenta. El resultado fue un programa de investigación basada en una metodología principalmente sociolingüística, que se dirigía al estudio de muchos aspectos del contacto entre el español y otras lenguas en las Américas. Este volumen resume algunos esfuerzos que se han hecho en servicio de ese programa. [. . .]

Eugenio Chang-Rodríguez, en “Problems for language planning in Peru”, critica la complicada historia de la integración de las culturas y lenguas indígenas a la vida nacional peruana. Concluye que los últimos esfuerzos legislativos dieron una guía de unificación, pero a la vez suscitaron falsas esperanzas.

En el último capítulo, Fritz G. Hensey, en “Uruguayan fronterizo: a linguistic sampler”, estudia algunos ejemplos del habla de la frontera uruguayo-brasilera, y demuestra “su identidad fundamentalmente portuguesa y no castellana ni híbrida”.

Este valioso número especial de Word contiene comprensivos estudios estimulantes, acompañados de útiles citas bibliográficas. Desearíamos ver más estudios enfocados así sobre el español de América, pero que se concentren, sin embargo, en aspectos menos abarcadores.

Bol Boletín de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (Nueva York) 1-10 (1976-1999).

V. D., “Boletín de la Academia Norteamericana de la Lengua Española”, ABC (Madrid), 26 de mayo de 1977.

Nos placería ganar las albricias ante los lectores amantes de nuestra lengua informándoles de la aparición pulcramente editada de este Boletín, que dirige Eugenio Chang-Rodríguez… A juzgar por esta primera aparición, el Boletín de la Academia Norteamericana es una realidad tan estimable como prometedora. Contiene siete estudios o, si se prefiere, breves ensayos, todos ellos enjundiosos. Citemos sólo el de Carlos García Prada sobre el famoso “Nocturno” de José Asunción Silva y el de Lincoln Canfield acerca de los “Rasgos fonológicos del castellano en los Estados Unidos”. El carácter científico de tales trabajos brilla asimismo en el muy novedoso de T. Navarro Tomás, quien estudia a Miguel A. Príncipe (1811-65) como tratadista de métrica. La labor de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, con sede en Nueva York, parece, pues, que va a producir pingües beneficios.

Aída González-Hardvillán, “Reseña”, El Diario (Nueva York), 21 de febrero de 1978.

Se trata de un libro de 163 páginas, su texto impreso con claridad, en papel duradero y con el orden y la estética que pueden esperarse de los académicos. El contenido ofrece una variedad de artículos muy informativos sobre la lengua, la cultura y la herencia de los hispanohablantes en los Estados Unidos. Cada artículo ha sido expertamente investigado… El Director del Boletín…indica que este órgano continuará publicando estudios lingüísticos y filológicos, principalmente del castellano de los Estados Unidos, o de las tradiciones culturales de sus habitantes de habla y herencia hispanas. Los autores de los trabajos pueden ser académicos, lingüistas, filólogos, hispanistas de las Américas y de los otros continentes. La única exigencia es “excelencia en la investigación y el razonamiento, así como propiedad y brillo en la redacción”.

Ca Carmelo Gariano[20], “Boletín de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.” Nos. 4-5 (1979-80). Edited by Eugenio Chang-Rodríguez”, Hispania 67.1 (marzo de 1984): 161-162.

Este brote de una institución que ya celebra su primer decenio de existencia nos fascina en cuanto se lo abre, puesto que en sus páginas aun lo rígido de la disciplina lingüística fluye sin lo frígido de la redacción hermética. Los varios artículos pueden agruparse en cuatro rubros básicos:

1) Una serie panorámica sobre el español en los Estados Unidos, con contribuciones de Daniel Cárdenas para el Suroeste, de Theodore Beardsley para la Florida, de Eugenio Chang-Rodríguez para el Nordeste, de D. Lincoln Canfield para Chicago (pp. 17-30) a más del estudio de Juan Zamora Muné sobre las isoglosas de unos rasgos del español americano (pp.57-67).

2) Un grupo de estudios lingüísticos, a saber: el agradable ensayo de Beardlsey sobre el zigzagueo del préstamo léxico, del galo-anglicismo por más señas (pp. 9-16); un segundo trabajo de Cárdenas sobre la derivación morfémica con arreglo a las normas de Saporta, Pottier, Stockwell y Cía (pp. 69-79); las hojas de microfilología sobre las disyuntivas o, u, de Roberto Galván (pp. 81-86) y el glosario de las enmiendas a los diccionarios académicos (pp.163-185).

3) Un artículo de Ruth Kennedy sobre el modus operandi teatral en una comedia de Tirso (pp. 87-104), que no parece machihembrado a pleno renglón con la índole lingüística del Boletín.

4) Un conjunto de escritos en que se tercian la gaceta y la gacetilla con informes de comisiones académicas, documentos estatutarios, actas de sesiones plenarias, acoladas y homenajes integrados por un florilegio de testimonios en memoria de Tomás Navarro Tomás. Sobresale entre todo ello, el discurso de ingreso de José Juan Arrom, quien intuye el itinerario colombino de exploración territorial como un itinerario de expansión lingüística: :Su viaje es el viaje de la lengua” (p. 35).

En breve, el Boletín se dirige tanto a los cultos como a los cultores de la lengua, familiarizándolos con lo novedoso y renovándolos con lo familiar. Es una labor seria que hasta la anécdota frisa en lo filológico... En fin, la lengua como órgano no es lo mismo que la lengua como organismo: vitor, pues, a Eugenio Chang-Rodríguez por atender con dedicación al organismo, o idioma, por el conducto del órgano—la Academia con su Boletín.

A. Álvarez Bravo, “Nuevo Boletín ‘limpia, fija y da esplendor’”, El Nuevo Herald (Miami), 24 de diciembre de 1987.

La importancia del español en Estados Unidos... llevó a la creación de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, la cual se ha integrado a la multinacional Asociación de Academias de la Lengua Española con sede en Madrid.

Las labores de la Academia… son verdaderamente quijotescas, dadas las dimensiones físicas del territorio que debe abarcar y la diversidad multinacional de matices de los hispanos en el país.

Pero esta tarea tan hermosa como necesaria y desinteresada ya comienza a profundizar sus raíces en los medios académicos y culturales de este país, y a llevar un mensaje lleno de creatividad a todo el mundo.

Entre los esfuerzos más importantes de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, está su Boletín, cuya entrega doble correspondiente a los años 1985-1986 acaba de publicarse bajo la dirección de Eugenio Chang-Rodríguez.

Esta edición 6-7 ofrece una serie de trabajos sobre el castellano en los Estados Unidos, su influencia en el inglés y en la prensa hispana, así como en torno al futuro de los hispanohablantes y la lengua española en este país. […]

Pero el nuevo Boletín no se concreta a este objetivo de la Academia Norteamericana, pues según señala su director: “Como en números anteriores, también ofrecemos estudios lexicográficos y gramaticales del castellano de otras latitudes, además de consideraciones generales acerca de nuestra lengua”.

Aquí, en el sur de la Florida, la importancia de nuestra lengua y la presencia hispana constituyen un fenómeno sociocultural y económico de enorme trascendencia. Por ello, estos trabajos del Boletín de la Academia Norteamericana de la Lengua Española cobran un valor que va más allá del ambiente estrictamente académico… Esta publicación es un verdadero puente cultural que merece todo nuestro respaldo.

Ra Raúl Miranda Rico[21], “El Boletín”, Gaceta Iberoamericana, Washington, D. C., 11.6, Primavera, 2000.

En sus 285 páginas este Anuario generado bajo la dirección del académico Eugenio Chang-Rodríguez, deja percibir las hondas preocupaciones que embargan a los integrantes de la docta agrupación en su afán de velar por la integridad, vigencia y viabilidad del idioma español en los Estados Unidos, donde periódicamente se vislumbran brotes que amenazan su integridad…

La estructura de este nuevo número del Boletín de la Academia Norteamericana de la Lengua Española queda completada con un apéndice titulado “Noticias”, que da cuenta de los acontecimientos aparejados a las actividades de las Academias y los académicos, así como de los que tienen lugar fuera de ella, pero siempre en relación al tema del idioma en general y del nuestro en particular.




[1] Paul M. Lloyd (n. 1929), lingüista norteamericano, profesor emérito en la Universidad de Pennsylvania, es autor de Verb Cmplement Compounds in Spnish (1968) y de From Latin to Spanish, Vol. 1: Historical phonology and morphology of the Spanish language (Filadelfia: American Philosophical Society, 1987).Por varios años integró el Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional de Lingüística.

[2] El linguista ingles Rodney D. Huddleston, es profesor emérito de la Universidad de Queensland, autor de An Introduction to English Transformational Syntax (Londres: Longman, 1976); English Grammar: An Outline (Cambridge University Press, 1988); y coautor de The Cambridge Grammar of the English Language (Cambridge University Press, 2002).

[3] William Taylor Patterson, catedrático de lingüística románica en Emory University, Atlanta. Georgia, es coautor de The Lexical Structure of Spanish (La Haya: Mouton, 1973) y autor de The Spanish Lexicon. A Correlation of Basic Word Properties (Washington: University Press of America, 1982) y otras publicaciones.

[4] Héctor Norberto Urrutibéheity, catedrático de lingüística románica aplicada en Rice University, Houston, Texas, es co-autor de The Lexical Structure of Spanish (La Haya: Mouton, 1973) y otras publicaciones.

[5] La otra parte de este estudio ha sido llevada a cabo en la tesis inédita de William T. Patterson, “The lexical structure of Spanish, with special consideration for the functional, physical and statistical properties” (Stanford, 1967).

[6] A. Juilland y E. Chang-Rodríguez: Frequency Dictionary, cit. Véase en particular Introduction, I, 1222, Homonyms, XXX y pp. siguientes.

[7] Buchanan, Rodríguez Bou y García Hoz… en la clasificación de heterónimos, homónimos y homógrafos distinguen los adjetivos, adverbios y participios pasivos del DRAE. Juilland y Chang-Rodríguez sostienen que el DRAE presenta clasificaciones a menudo arbitrarias y contradicciones y, por eso, seguir sus criterios como principios de autoridad no parece resolutivo. Citémoslos: “De ahí que distingamos consistentemente las derivaciones relacionadas. Obrar de otra manera hubiera comprometido el uso de los datos, como el estudio cauteloso de las clases sintácticas, el análisis estructural de los sufijos, al análisis cauteloso de las categorías gramaticales” (Frequency Dictionary, xxx-xxxi). En nuestro estudio, aplicamos una integración de los dos métodos, aislando los valores gramaticales y lexicales en los textos del mismo Vallejo, y localizándolos –cuando es oportuno ‑‑ por medio del DRAE”.

[8] Cyril Jones, hispanista británico, por muchos años catedrático en la Universidad de Oxford, fue profesor visitante de la Universidad de Pennsylvania de 1960 a 1961. Escribió esta reseña anónima en el Time Literary Supplement No. 1610 y obras de literatura peninsular e hispanoamericana, como Sarmiento “Facundo” (1974).

[9] Collins Spanish-English Dictionary: Colin Smith, Manuel Bermejo Marcos y Eugenio Chang-Rodríguez. Glasgow, 1971, Pp. 1280.

[10] Frances R. Grant (1897-1993), nacida en Nuevo México, recibió en la Universidad de Columbia la Maestría en periodismo. Después de recorrer Tibet, viajó por Latinoamérica, donde se vinculó con José Carlos Mariátegui y otros intelectuales. Fue una de las fundadoras de la Asociación Interamericana por la Democracia y la Libertad, cuya secretaría general ocupó (1950-82). Colaboró con Roger Baldwin en la fundación y dirección de la Liga Internacional de los Derechos Humanos. Fundó y dirigió la revista Hemisférica y su edición inglesa Hemispherica, en las cuales escribió anónimamente muchos artículos. Por su labor cívica varios países latinoamericanos le confirieron sus más altas condecoraciones.

[11] Brian Steel, profesor de Monash University (Victoria, Australia) es autor de libros impresos y digitales como Breve diccionario ejemplificado de americanismos (Madrid: Arco Libros, 1999), Spanish Translation Exercises (2006) y A Textbook of Colloquial Spanish (2007).

[12] Ephraim Cross, abogado estadounidense por muchos años secretario-tesorero de la Internacional Linguistic Association, fue catedrático de francés y castellano en City Colege de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.

[13] Cnf. el Times Literary Supplement, del 24 de diciembre de 1971, p. 1610; British Book News (agosto de 1971), pp. 619-620; la reseña de Ralph J. Penny’ en la Modern Language Review (julio de 1972), 668-669; y la reseña de M. Suárez Miraval en Correo (Lima), 22 de enero de 1974, p. 15.

[14] Cnf. A. Juilland y E. Chang-Rodríguez, Frequency Dictionary of Spanish Words (Londres-La Haya-París: Mouton, 1964), XLVIII + 600 pp.

[15] Ralph J. Penny, Ibid, p. 669.

[16] Jack Shreve, miembro fundador de la National Association of State Utility Consumer Advocates (NASUCA), ha trabajado en esa organización durante muchos años. Una de sus publicaciones más importantes es College Vocabulary Development (2000).

[17] McKinney, James E. (n. 1927), doctorado por la Universidad de Purdue, fue Catedrático de Western Illinois University y autor de varios libros de texto publicados por McGraw- Hill Books Co.

[18] Leo Pap (1915-98), natural de Zurich, Suiza, se doctoró en la Universidad de Columbia en 1948. Después de enseñar en su alma mater y trabajar como intérpete en la ONU, fue nombrado catedrático de lingüística en la New York State University, recinto de New Paltz, Publicó The Portuguese Americans (Twaine, 1981) y muchos artículos sobre lingüística y estudios lusitanos en revistas como Word, General Linguistics y Language Sciences.

[19] Bruce Stiehm, lingüista norteamericano especializado en la sintaxis y la fonología del castellano, ha sido profesor de la las universidades de Wisconsin y Pittsburgh.

[20] Gariano, Carmelo Gariano, natural de Nicosia, Chipre, es catedrático de castellano en la California State University en Northridge. Sus obras sobre temas de lingüística diacrónica, literatura española medieval y renacentista incluyen Análisis estilístico de los "Milagros de Nuestra Señora" de Berceo (Madrid, Gredos, 1965), El mundo poético de Juan Ruiz (Madrid: Gredos, 1967), Enfoque estilístico de las obras medievales (Madrid: Alcalá, 1968) y Confidencias del fauno (Sacramento: Editorial Spanish Press, 2000).

[21] Raúl Miranda Rico, Director-Editor de la Gaceta Iberoamericana (Gaithersburg, Maryland) es miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.

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